|
Hoy en día es fácil y rápido aprobar una solicitud de crédito, transferir dinero de
una cuenta a otra, renovar la licencia de conducir, obtener una receta médica para
la farmacia. Sin embargo, una desventaja de esta comodidad es que hay muchas
oportunidades de que la información recopilada sobre usted corra el riesgo de ser
cambiada, robada o reportada incorrectamente.
Busque las normas de privacidad en los sitios Web, en los
materiales de venta y en los formularios que usted llena. Si un sitio Web dice
seguir una serie de parámetros voluntarios reconocidos, léalos. No dé por
sentado que éstos le ofrecen el nivel de privacidad que usted desea.
Pregunte qué tipo de información será recopilada y de qué manera ésta
será utilizada. Haga negocios solamente con quienes tengan prácticas
de privacidad que usted apruebe.
Nunca le dé a nadie sus contraseñas o códigos de identificación
personal. Los estafadores podrían tratar de engañarlo para que usted
les suministre esta información.
No le dé información personal a ningún desconocido. Si cae en
manos indebidas, el número de una tarjeta de crédito, de una cuenta corriente
o de ahorro, o del Seguro Social puede ser utilizado para robarle a usted o a
otros en su nombre.
No le dé a los minoristas información innecesaria. Usted no
tiene que dar ningún otro número, aparte del que está utilizando para pagar.
Algunos estados prohíben a los comerciantes que les pidan a los consumidores
que brinden información adicional en los cheques o comprobantes de pago con
tarjeta de crédito. En el supermercado, averigüe si el cajero le puede hacer
el descuento sin utilizar la tarjeta de descuentos del comercio.
Sea selectivo en cuanto a la información que incluye en los formularios
de registro de garantías. La compañía sólo necesita la fecha de compra y
los números de modelo y serie, así como la manera en que puede comunicarse con
usted en caso de que se ordene la retirada del mercado del producto. Usted puede
ignorar las preguntas que no estén relacionadas con su compra, como cuáles son
sus ingresos y sus pasatiempos.
Hable con los miembros de su familia sobre la privacidad. Todos,
incluso los niños, deben saber qué tipo de información no es conveniente dar
por teléfono, por la computadora y en otras circunstancias.
Averigüe en la oficina de protección del consumidor
de su estado o localidad sobre si existe alguna ley estatal que lo ayude a proteger su privacidad. Algunas
empresas y grupos industriales también han adoptado normas voluntarias para hacer
frente a inquietudes relacionadas con la privacidad.
|