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Las tarjetas prepagadas expedidas por bancos y otras organizaciones reguladas por el
Gobierno son una nueva forma para que los consumidores hagan pagos y realicen otras
transacciones financieras. Hay un gran número de situaciones donde una tarjeta
prepagada podría ser la opción más conveniente, pero debe asegurarse de comprender
los términos claves y las condiciones ANTES de adquirirla. Haga las siguientes
preguntas cuando considere una tarjeta prepagada:
- ¿Cuáles son los posibles cargos asociados al uso de la tarjeta?
- ¿Dónde puede ser utilizada la tarjeta (en Internet, en los ATM, fuera de los
Estados Unidos)?
Los distribuidores honestos de tarjetas prepagadas le darán los términos y
condiciones por escrito o los tendrán disponibles en su sitio en Internet. Si no
comprende cómo funciona su tarjeta, solicite ayuda donde la adquirió, de su
empleador, si es una tarjeta de nómina, o comunicándose con el número de servicio
al cliente que aparece en la tarjeta.
Aunque el Gobierno federal no da las mismas garantías para todas las tarjetas
prepagadas, varias tarjetas “de marca” ofrecen de forma voluntaria garantías iguales
a las de las tarjetas de crédito y de débito. Las tarjetas con logo de las
principales marcas de tarjeta de crédito proveen protecciones al consumidor, tales
como reemplazar tarjetas perdidas o robadas y reacreditar dinero de un uso no
autorizado de la tarjeta. Para obtener estos beneficios, usted debe seguir las
instrucciones para registrar y activar la tarjeta. Asegúrese de anotar y guardar la
información de su tarjeta, incluyendo el número de teléfono de servicio al cliente
que aparece en el reverso de la tarjeta, para que pueda obtener un reemplazo en caso
de robo o extravío.
Si tiene un problema con una tarjeta prepagada, comuníquese primero con el número
del servicio al cliente. Si no le resuelven el problema puede dirigir una queja a
las autoridades pertinentes:
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Tarjetas de nómina y de uso para gastos generales
Las tarjetas de nómina y para gastos generales pueden ser muy útiles para
quienes desean presupuestar su dinero y para los que no cuentan con una
cuenta corriente o tarjeta de crédito.
Las tarjetas para gastos generales pueden ser compradas por los consumidores
y comúnmente cobran una cuota mensual de mantenimiento, también podrían tener
cuotas adicionales por sumar fondos a la tarjeta, por realizar compras o por
obtener efectivo.
Las tarjetas de nómina son similares a las tarjetas para gastos generales,
excepto en que los empleadores las usan en lugar de cheques para pagar a sus
empleados.
Las tarjetas de nómina generalmente permiten un cierto número de retiros de
ATM sin cargo para el titular de la tarjeta y usualmente no cobran cargos
adicionales por compra.
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