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En general, comprar a un concesionario es una opción más segura porque usted negocia
con una institución, lo que significa que está más protegido por la ley. La
Comisión Federal de Comercio
(FTC) obliga a los concesionarios a colocar una guía del
comprador en la ventanilla de cada auto o camioneta usada que se encuentren en su
local. Esta guía especifica si el vehículo se vende "tal como está" o con una
garantía, así como qué porcentaje de los gastos de reparación pagará el
concesionario según dicha garantía. Tenga en cuenta que, generalmente, los
vendedores particulares tienen menos responsabilidad que los concesionarios en lo
que respecta a fallas u otros problemas. Las reglas de la FTC no se aplican a las
ventas privadas realizadas entre particulares.
Espere pagarle precios más altos a un concesionario que a un particular. Muchos
concesionarios inspeccionan sus autos y proporcionan un informe de inspección con
cada auto. Sin embargo, esto no sustituye la inspección que usted haga. Algunos
concesionarios proporcionan garantías limitadas y la mayoría vende garantías
extendidas. Tenga cuidado con las garantías de los concesionarios que solo cubren
el "tren motriz" y no ofrecen cobertura completa. Es mejor comparar garantías de
varias fuentes.
Algunos concesionarios proporcionan autos "certificados". Esto generalmente significa
que los autos han pasado por una inspección más minuciosa y vienen con una garantía
limitada. Los precios de los autos certificados en general son más altos. Asegúrese
de obtener una lista de lo que fue inspeccionado y de lo que está bajo garantía.
Comprar un auto a un vendedor particular puede ahorrarle dinero, pero existen
riesgos. El auto puede ser robado, estar averiado o encontrarse todavía bajo un
acuerdo de financiamiento. Si un vendedor particular le miente acerca del estado
del vehículo, usted puede demandarlo si tiene pruebas y puede encontrarlo. Es muy
poco probable que un particular le entregue una garantía por escrito.
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Atención: algunos concesionarios se hacen pasar por particulares
Algunos concesionarios fingen ser vendedores particulares para evitar
obligaciones legales y vender autos problemáticos a compradores
desprevenidos. No se fíe si un anuncio ofrece sólo un número de celular o
especifica una hora para llamar, si el mismo número aparece en varios
anuncios o si el vendedor quiere traerle el auto o encontrarse con usted en
algún lugar.
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